Protecciones eléctricas responde a una pregunta clave de cualquier red: cuando ocurre una avería, ¿cómo se detecta y se aísla en milésimas de segundo sin dejar sin suministro más de lo imprescindible? Es una asignatura muy aplicada y con mucha demanda profesional.
De qué va
Un sistema de protección tiene tres partes:
- Transformadores de medida, que reducen las corrientes y tensiones de la red.
- Relés de protección, que analizan esas señales y deciden si hay una falta.
- Interruptores automáticos, que abren el circuito cuando el relé lo ordena.
La asignatura estudia los distintos tipos de protección y, sobre todo, cómo coordinarlas para que actúe siempre la más cercana a la avería.
Las ideas clave
Los cuatro requisitos
- Selectividad: desconectar solo la parte con la avería.
- Rapidez: actuar antes de que la falta dañe los equipos o desestabilice la red.
- Fiabilidad: actuar siempre que deba y nunca cuando no deba.
- Sensibilidad: detectar también las faltas con corrientes pequeñas.
Sobreintensidad
La protección más sencilla y extendida. Dispara cuando la corriente supera un umbral, de forma instantánea, con un tiempo fijo o con un tiempo que disminuye cuanto mayor es la corriente (curvas de tiempo inverso). La coordinación consiste en escalonar los ajustes de las protecciones en serie para que la más próxima a la falta dispare primero.
Protección diferencial
Compara la corriente que entra y la que sale de un equipo (un transformador, un embarrado). Si no coinciden, hay una falta dentro de él. Es muy rápida y selectiva por naturaleza.
Protección de distancia
Mide la impedancia vista desde el relé. Como la impedancia de una línea es proporcional a su longitud, puede saber a qué distancia aproximada está la falta y actuar por zonas.
Cómo aprobarla
- Trabaja siempre con un esquema unifilar a la vista, situando cada relé y su interruptor.
- Comprueba la coordinación con las corrientes de cortocircuito máxima y mínima.
- Ten presente la relación de los transformadores de intensidad: los ajustes del relé se hacen en valores secundarios.
